Южноафриканский дикобраз (hystrix africaeaustralis)

Estado: Доступен

REF: 1

PUERCOESPÍN DEL CABO
(hystrix africaeaustralis)

 ESTADO DE LA ESPECIE
                                                
                                      

UICN: fue catalogado en el Lista Roja en 1.996 como LR (menor riesgo). Tanto en el 2.004 como 2.008, su situación sigue siendo la misma LR la permanencia  en su hábitat no corre peligro aunque se seguirá trabajando en su conservación.
                                      

CITES: no listado, pero necesita Certificado Comunitario porque es anexo A.
                                      

CATÁLOGO NACIONAL DE ESPECIES AMENAZADAS: especie no incluida en      
las categorías de “en peligro de extinción”, ni “vulnerables”.
                                      

CATÁLOGO VALENCIANO DE ESPECIES AMENAZADAS DE FAUNA: especie no catalogada.

   REINO: Animalia.
   FILO: Chordata.
   CLASE: Mammalia.
   ORDEN: Rodentia.
   FAMILIA: Hystricidae.
   GÉNERO: Hystrix.
   DISTRIBUCIÓN: Sur de África (Ruanda, Uganda,
   Kenia, Tanzania, Mozambique, Sudáfrica,…).
   HÁBITAT: centro y sur de África
   LONGITUD CUERPO: 63 – 80 cm.
   COLA: 10’5 – 14 cm.         
   PESO: 20 kg.
   GESTACIÓN: 2 meses.
   CRÍAS: 1 - 4.       
   LONGEVIDAD: sobre 15 años.                                                   
                                               
      Estos roedores husmean y buscan alimento en un radio de hasta 15 km durante la noche: raíces, bulbos, bayas y frutas. Pueden ir solos, en pareja o pequeños grupos. Las cerdas largas y táctiles del hocico le ayudan a orientarse en la oscuridad. Durante el día descansan en grietas o cuevas que escavan con sus fuertes garras en el suelo. Descansan juntos, acostados bocabajo con las patas traseras estiradas.

       Se comunica batiendo las púas, emitiendo chillidos y gruñidos. Si se siente amenazado levanta las púas y ataca mientras retrocede. No puede lanzar las púas aunque éstas se desprenden con facilidad y sus puntas espinudas pueden penetran en la carne del agresor.

       Las crías al nacer lo hacen con los ojos abiertos, sus púas se vuelven duras a los quince días, por lo que es difícil atraparlos.